jueves, 24 de septiembre de 2026

CANTABRIA : MAR Y MONTAÑA, PATRIMONIO Y GASTRONOMIA... EMOCIONES!!!

"VIAJAR ES AÑADIR VIDA A LA VIDA".

Durante los días del 15 al 19 de julio de 2026 viajamos a Cantabria. Ha sido un viaje muy especial, en el que los momentos vividos y las historias compartidas se han convertido en nuestro mayor tesoro.

Nuestra primera parada, muy temprano, fue en el monasterio de San Andrés de Arroyo. Situado en un paraje maravilloso, un lugar tranquilo y aislado, cerca del arroyo de San Andrés, en la provincia de Palencia.

Día 15:

MONASTERIO DE SANTA MARÍA Y SAN ANDRÉS DE ARROYO

Este monasterio es una abadía de monjas cistercienses. Fue fundado por doña Mencía López de Haro, hija de Lope Díaz I de Haro, señor de Vizcaya, alférez del rey, que pertenecía a la nobleza más alta. En esos momentos reinaba Alfonso VIII, el rey vencedor de la batalla de las Navas de Tolosa. Cuando doña Mencía queda viuda, con la ayuda del rey, funda este monasterio en 1181 y se convierte en su primera abadesa. Fue testamentaria del rey, lo que significa que fue una mujer muy importante.

Nada más entrar, junto a la puerta, nos encontramos con un rollo de justicia. Es una antigua columna de piedra situada en la entrada, junto a la Capilla de los Ajusticiados. Representa el poder judicial que tenía el monasterio.   
En la entrada del monasterio se encuentran las casas donde residieron los criados laicos de las monjas.
Pudimos disfrutar con tranquilidad de esta Abadía Cisterciense que se encuentra bajo la advocación de San Andrés, gracias a una leyenda local que dice que encontraron una imagen de San Andrés en el cauce del arroyo que hay junto al monasterio.
La iglesia fue consagrada en el 1222 y es de planta de cruz latina con una única nave. La capilla mayor está cubierta por una bóveda de crucería y su cabecera cuenta con un triple ábside.
Y entramos en el claustro, de principios del siglo XIII, una verdadera joya del tardorrománico de Palencia. Nos recordó a las Claustrillas de las Huelgas.




Lo que  destaca en el claustro, de una forma extraordinaria, son las columnas angulares, que sólo se conservan dos en su lugar de origen. La tercera se utiliza de pedestal en la escultura de San Andrés, en la sala capitular.
Es impresionante el trabajo realizado en piedra, de una delicadeza y una calidad extraordinaria. Parece un trabajo de plateros.
Y pasamos a la sala capitular, uno de los lugares más importantes del monasterio. Se llama Sala Capitular porque en ella se lee diariamente un capítulo de la regla de San Benito. También es el lugar donde se comunican y se toman las decisiones que afectan a la comunidad.
En el centro de esta sala se sitúan los sepulcros de la fundadora y de la segunda abadesa. Los sarcófagos están tallados sobre leones de piedra. La abadesa de este monasterio tenía el privilegio de "horca y cuchillo", es decir tenía jurisdicción civil y criminal sobre las once villas de la zona, podía incluso aplicar la justicia más extrema, la pena de muerte.
Esta sala mantiene su pavimento original y está rodeada por banco corrido de piedra. A ras de suelo hay cinco fosas, lugar de enterramiento para abadesas fallecidas.

Tras la visita al monasterio nos dirigimos a Aguilar de Campoo donde teníamos nuestro alojamiento.
Tras la comida y un pequeño descanso nos dirigimos al monasterio de Santa María la Real, diez años después de nuestra primera visita.

MONASTERIO DE SANTA MARÍA LA REAL EN AGUILAR DE CAMPOO

El Monasterio de Santa María la Real es una antigua abadía de la orden premostratense construida entre los siglos XII y XIII. Su estilo arquitectónico es románico de transición al gótico.

En la actualidad alberga un instituto de enseñanza secundaria, la escuela de idiomas, la UNED, la sede de la Fundación Santa María la Real- Centro de estudios del Románico y del Museo ROM. Cuenta la leyenda que el conde Alpidio descubrió unas pequeñas ermitas visigóticas, con reliquias, mientras cazaba un jabalí. Le contó este hallazgo a su hermano Opila, abad de un monasterio lejano, quien decidió trasladarse a este lugar para formar una comunidad.
Pasear por el claustro, mientras escuchábamos la explicaciones de nuestro guía, era como viajar al pasado. Fuimos admirando y recordando nuestra visita anterior y nos parecía que el tiempo no había pasado.
El claustro es del siglo XIII con arquería de medio punto que descansan en columnas decoradas con capiteles preciosos, los más antiguos tallados en torno a 1180. El claustro está cubierto con bóvedas de crucería.
En el centro del claustro se encuentra un pozo de escasa profundidad. La función de este pozo es la de evacuar el exceso de agua del monasterio.
El "Convento Caído" como lo denominaban en el lugar, según nos cuenta José María Pérez González "Peridis", quien creó la  Asociación de Amigos del Monasterio de Santa María la Real. Gracias al trabajo de esta Asociación se comenzaron las obras de restauración del Monasterio, a finales de los años 70 y se dotó de espacios de formación.

AGUILAR DE CAMPOO

Pasear por Aguilar de Campoo es un placer, por muchas razones. Es un municipio de la provincia de Palencia que alberga uno de los conjuntos de arte románico más importante de España. Disfrutamos caminando por sus calles y conociendo la historia y el patrimonio de este precioso pueblo.

En cuanto atraviesas alguna de sus puertas comienzas a descubrir la influencia que en su día tuvo esta villa. Villa de realengo desde que Alfonso X El Sabio se lo concedió el 14 de mayo de 1255.
Se le conoce como el pueblo de las galletas, en los años 60 había en Aguilar de Campoo 5 fábricas de galletas. En la actualidad sólo hay una pero el olor que hay en este pueblo es inolvidable.      
Uno de los mayores atractivos de Aguilar de Campoo son sus zonas verdes. Caminar junto al cauce del río Pisuerga es un lujo, en unas fechas en las que el calor era casi insoportable en gran parte de nuestra tierra.
Volver a recorrer los lugares tan especiales que disfrutamos hace diez años ha sido algo muy especial. Ha sido también muy especial para quienes han descubierto este lugar por primera vez.
Otra de las joyas de Aguilar de Campoo es la iglesia de Santa Cecilia. Del siglo XII, de estilo románico con una torre bellísima de tres cuerpos. Tuvimos la suerte de visitar su interior hace 10 años, en nuestra anterior visita, y poder admirar uno de los capiteles mas impresionantes del románico, la matanza de los inocentes.

Día 16:

SANTILLANA DEL MAR

Al día siguiente de nuestra llegada nos fuimos a Cantabria, concretamente a Santillana del Mar, para seguir descubriendo esos lugares maravillosos que existen en nuestra geografía. La primera visita la hicimos a la Neocueva de Altamira, muy cerca de Santillana del Mar.

NEOCUEVA DE ALTAMIRA

Marisa, nuestra guía, nos estaba esperando en las inmediaciones de la cueva y nos fue explicando con todo lujo de detalles lo concerniente a la cueva. 

El lugar donde se encuentra la cueva de Altamira y donde se ha construido la Neocueva es impresionante!!
Fuimos conociendo con detalle la historia del lugar y de la cueva.
Pudimos ver la entrada a la cueva de Altamira, que tiene un régimen de visitas muy reducido. Sólo la pueden visitar 5 personas a la semana. Un verdadero privilegio para aquellas personas que puedan hacerlo.
Entrar en la Neocueva es viajar al pasado. Es tan real la réplica que han hecho, nos decía nuestra guía que era una copia científica de la cueva original, que entrar en ella emociona. Recorrer ese espacio, descubrir las pinturas, aprender la forma como se hicieron y los materiales utilizados nos sirvieron para conocer y comprender las formas de vida de aquellos primeros habitantes.
La cavidad fue descubierta por un lugareño, Modesto Cubillas hacia el año 1868, mientras cazaba.
La cueva es pequeña sólo tiene 270 metros de longitud.
Modesto informó a Marcelino Sanz de Sautuola, rico propietario local y aficionado a la paleontología, quien visitó la cueva y en un principio no dio demasiada importancia. 
Varios años después, Marcelino volvió a la cueva acompañado de su hija María, de cinco años de edad.
María se adentró en la cueva mientras su padre permanecía fuera. Fue María quien descubrió las pinturas y salió corriendo a decírselo a su padre. Papá "son bueyes" exclamó María...
Acababa de descubrir las pinturas de la Cueva de Altamira, considerada la Capilla Sixtina del arte rupestre. Marcelino luchó por el reconocimiento de la cueva, pero no tuvieron en cuenta sus investigaciones.
El reconocimiento a Marcelino llegó después de su muerte. Es demasiado frecuente, por desgracia. 
Salimos de allí impresionados por lo visto y lo aprendido y, sobre todo, pensando en la suerte que han tenido las personas que en su día, y actualmente, puedan visitar esta maravilla.

SANTILLANA DEL MAR

Con la impresión de lo visto en Altamira comenzamos nuestra visita a Santillana del Mar. Este municipio conserva un extraordinario Conjunto Histórico-Artístico medieval, de calles empedradas y numerosas casonas con escudos nobiliarios, que inmediatamente nos hacían pensar en nuestro querido pueblo.

A Santillana del Mar se la conoce con el sobrenombre de la villa de las tres mentiras, puesto que no es santa ni es llana ni tiene mar. Fuimos subiendo hacia la Colegiata y admirando este bellísimo Conjunto Histórico declarado en 1889.
Y nos fuimos acercando a la Colegiata de Santa Juliana, joya del románico cántabro y del románico internacional. El templo actual es del siglo XII, que en sus orígenes, alrededor del siglo XI fue un monasterio benedictino. El atrio que está construido sobre el antiguo cementerio, se encuentra flanqueado en la entrada por dos leones.
La portada sur es impresionante por su tamaño, por el lugar donde se sitúa y por la cantidad de elementos que la decoran, especialmente un Pantocrátor en mandorla.
Nos teníamos que hacer una foto de grupo en este lugar tan especial, que siempre tendremos en nuestro recuerdo.
Y pasamos a su interior para comenzar la visita a esta Colegiata. Lo primero que visitamos fue el claustro, del siglo XII. Pasear por este claustro y poder recrearnos en sus detalles es un verdadero placer.





Los capiteles son bellísimos, no podíamos parar de mirarlos y admirarlos y, por supuesto, hacer fotos.
Este claustro cuenta con 43 capiteles románicos que se encuentran sobre columnas no demasiado altas, lo que permite disfrutar de todos los detalles, viéndolos tan cerca.
Unos capiteles tienen decoración vegetal, otros son historiados, pero de todas formas, bellísimos.


Cuando terminamos de visitar el claustro nos adentramos en la iglesia.
La Colegiata de Santa Juliana es un templo de tres naves cubiertas con bóvedas de crucería, del siglo XIII, siendo la nave central más ancha que las laterales. El retablo mayor fue realizado en 1530 de estilo hispano-flamenco. En una arqueta se encuentran los restos de Santa Juliana.
En el coro destaca un órgano barroco de 1719.
No hay foto que haga justicia a lo que pudieron ver nuestros ojos. Se dice que el retablo fue encargado por el Marqués de Santillana. 
En este lugar pudimos ver un sepulcro con una enigmática inscripción, se cree que es de una noble, doña Fronilde. Es del siglo XII.
La capilla bautismal se encuentra bajo la torre, a los pies de la iglesia. En ella pudimos ver una pila bautismal románica donde está representado Daniel en el foso de los leones, del siglo XII. Tras la pila, un pantocrátor de piedra fechado en 1200.
Salimos de la Colegiata para continuar nuestra visita por Santillana del Mar, seguir conociendo sus rincones más bonitos y los lugares más emblemáticos.
Y la mirada desde los leones que vigilan la Colegiata es inolvidable!!!!!
En la antigua plaza del mercado pudimos ver y conocer la historia de la Torre de Don Borja. Del siglo XV y restaurada en 1981 para convertirse en la sede de la Fundación Santillana. A la derecha de la foto, la Torre del Merino del siglo XIII.
También en la plaza mayor encontramos la escultura de un bisonte, como homenaje a los primeros pobladores de las cuevas de Altamira.
Y despacio, volviendo la vista atrás a cada pocos pasos, fuimos dejando este precioso lugar que siempre permanecerá en nuestro recuerdo.

BARREDA

Tras la visita a Santillana del Mar nos fuimos hacia un municipio cercano para disfrutar de la gastronomía local. En un lugar maravilloso, un antiguo casino, en una localidad perteneciente a Torrelavega, nos tenían preparado un cocido montañés tan rico que aún recordamos. Cómo disfrutamos de ese plato excelente!!

El lugar era precioso, la comida extraordinaria y las personas que nos atendieron excepcionales.
No hay más que mirar el vídeo para ver y escuchar a la chica que nos cantaba, que era la dueña.
Y fuera del restaurante, en un pequeño jardín, encontramos esta seta enorme.

CARTES

Tras la comida teníamos que seguir la ruta y nos fuimos a un pequeño municipio, Cartes. Es un municipio medieval en el corazón de Cantabria.  
                          
Es un B.I.C. con la categoría de Conjunto Histórico declarado en 1985 por conservar su disposición medieval originaria. Pasamos bajo los arcos que unen los torreones de Cartes.
Sus construcciones van del siglo XV al XVIII. Y sus calles están llenas de flores. Es un pueblo precioso.
En este bonito pueblo se sitúa la acción de "Marianela" una magnífica novela de Benito Pérez Galdós
Su casco histórico con casonas solariegas blasonadas y palacios se extiende a lo largo del Antiguo Camino Real, el viejo camino que enlazaba Cantabria con la Meseta.

Esta es una magnífica casa solariega, la Casona de Quijano Mier, del siglo XVII. En el arco de entrada pudimos observar una preciosa decoración. El escudo de la fachada muestra las armas de la familia Quijano.

RIOCORVO

Tras la visita a Cartes nos fuimos a una pequeña aldea perteneciente al municipio de Cartes, muy cerquita del mismo. Es un pequeño pueblo con sólo una calle de unos 200 metros, una arquitectura espléndida y un entorno increíble.

Y flores, muchas flores...!!!!!

Todas las casa están construidas en sillería de piedra arenisca, muy bien trabajada, que nos señala el poder económico de sus propietarios. Son del siglo XVII y XVIII.

Qué pueblo más bonito!!!
Y qué chicas más guapas!!!
Era difícil venirse de allí, pero teníamos que seguir y descansar que el día fue intenso.

Día 17:

COMILLAS

Al día siguiente seguimos visitando Cantabria y nos fuimos hacia una de las localidades más bonitas de esta Comunidad Autónoma, Comillas. Cuenta con un patrimonio arquitectónico importantísimo, donde destacan las obras maestras realizadas por los principales arquitectos y artistas del Modernismo Catalán, como Antoni Gaudí.

 EL CAPRICHO DE GAUDÍ:

La Villa Quijano es la primera obra del arquitecto catalán fuera de Barcelona, entre los años 1883 al 1885. Su propietario fue Máximo Díaz de Quijano, quien emigró a América en el siglo XIX. En Cuba trabajó como abogado del I marqués de Comillas. Máximo fue también un afamado músico y compositor, con lo que la música está presente en cada estancia de la casa. 

A medida que nos íbamos acercando a esta maravilla nuestra sorpresa y admiración iba en aumento. La Casa parecía sacada de un cuento, recubierta de cerámica con girasoles y colores llamativos que dan al conjunto una belleza impresionante.
La genialidad de Gaudí supo hacer realidad el capricho de su dueño, todo ello sin renunciar a su esencia. Los girasoles que recubren la fachada son una metáfora, nos encontramos ante un girasol arquitectónico.
Gaudí fue el precursor de la arquitectura sostenible y a medida que íbamos conociendo la casa nos fuimos dando cuenta de ello.
La música y la naturaleza fueron muy importantes, tanto para el propietario como para el arquitecto de la casa, lo que pudimos apreciar a cada momento a lo largo de la visita.
En la fachada además de los girasoles pudimos ver hojas de parra, hojas de palmito y golondrinas. 

La entrada principal está formada por cuatro columnas orientadas hacia los cuatro puntos cardinales. La torre mirador es de inspiración persa.
Es una casa en clave de Sol, la música es visible en las barandillas, con notas musicales y claves de sol; también en el pentagrama que pudimos ver en la fachada, o en las vidrieras.
Incluso los balcones, que salen del edificio como pequeños palcos, son tan especiales que desde ellos pudimos escuchar la música del interior de la casa.
Y entramos en la casa, y pudimos ver en el centro de la misma el invernadero, que distribuye luz y calor a todas las estancias de la casa.
Gaudí diseñó esta casa teniendo en cuenta el recorrido del sol. Las dependencias donde se realizaban actividades en la mañana estaban situadas al sur. Las que acogían las actividades realizadas en la tarde, al oeste. Y las que se realizaban en el verano, hacia el norte.
No hay fotografía que pueda hacer justicia a lo que vimos y escuchamos en el interior de esta casa.
Las vidrieras son una maravilla pero lo más sorprendente es que las ventanas tienen música. Es impresionante escuchar como suenan estas ventanas cuando son levantadas!!!!
Desde cualquier estancia podíamos ver el invernadero.
La decoración se llevó a cabo con todo lujo de materiales. Todos los techos son diferentes y bellísimos.
El invernadero es el distribuidor de luz y calor a toda la casa, es el regulador térmico. Pensado para albergar plantas exóticas que el propietario traería de América. 
La prematura muerte de Máximo impidió que hiciera realidad el deseo de ver esas plantas exóticas en el invernadero.
La parte superior del edificio también es admirable.
Máximo Quijano, el propietario de la casa, murió unos meses después de terminadas las obras. 
Cuánto pudimos disfrutar en "El Capricho"! Cuánto pudimos aprender del genio de Gaudí!! Para volver..
Todo lo que encontramos en el capricho es sorprendente, hasta la entrada. Existe una pequeña explanada con forma de herradura para facilitar la circulación de los carruajes. Es un lugar inolvidable.

PALACIO DE SOBRELLANO

Salimos de "El Capricho" y nos dirigimos al Palacio de Sobrellano, otra maravilla que pudimos disfrutar en Comillas. Este palacio es obra del arquitecto catalán Joan Martorell por encargo del primer marqués de Comillas. 

Desde el sendero de entrada al palacio podíamos seguir viendo el Capricho de Gaudí.
El sitio es precioso!!!!
Y los compañeras/os, estupendos!!!!
Y nos encontramos frente al Palacio, que fue construido entre los años 1881 y 1888.
Aquí teníamos que hacernos otra foto del grupo, para recordar nuestro paso por este precioso lugar. La fachada es impresionante y el interior, también.
Antonio López y López recién nombrado marqués de Comillas mandó construir este palacio, con el fin de atraer al rey Alfonso XII y su séquito a Comillas. Fue el primer edificio de España en utilizar la luz eléctrica.  
El palacio es de estilo neogótico. Su 16 chimeneas fueron diseñadas por Cristóbal Cascante.  
Sobre la chimenea se encuentra un cuadro del primer marqués de Comillas, Antonio López y López. 
Los muebles, algunos diseñados por Gaudí, y las vidrieras también son una maravilla.
 En el palacio destacan los materiales nobles utilizados en su construcción. Los suelos son de roble y ébano y las puertas de nogal.
Pero el lugar más importante del palacio, por su decoración, es el salón del trono.
Antonio López y López, primer marqués de Comillas, nació en una familia humilde y se convirtió en el empresario más rico e influyente de España y las colonias. Amasó una ingente fortuna vinculada al comercio colonial y al tráfico de esclavos.

Esta estancia es el salón del trono donde pudimos admirar su artesonado, las paredes decoradas con pan de oro y las vidrieras. Las pinturas de esta sala narran los acontecimientos más importantes en la vida del marqués.
Es la estancia más lujosa del palacio, el centro de representación, que servía para recibir a la alta sociedad y a la familia real.
El Palacio se inauguró algunos años después del fallecimiento del marqués.
La majestuosa escalera es de alabastro y parte del magnífico vestíbulo. Se ilumina a través de una impresionante claraboya con vidrieras polícromas.

Desde el primer piso, donde se alojaba la familia del marqués, las vistas son increíbles.

Desde esta escalera de caracol se accedía a la tercera planta, donde se alojaba el servicio y se encontraban las cocinas, ubicadas en la parte más alta de la estancia, para evitar que los olores llegasen a la planta principal. El palo central de la escalera tiene guiños al tema marinero. Simulan piezas de barcos.
Disfrutamos muchísimo con la visita al palacio. Tenemos que volver porque la capilla-panteón estaba en restauración... Ya tenemos un motivo para el regreso.

CUEVA DE "EL SOPLAO"

Continuamos nuestro viaje y nos fuimos a otro lugar que maravilloso. Pero primero había que reponer fuerzas, que el día estaba siendo completito.
Tras la comida, en un lugar y con unas vistas increíbles, tuvimos ocasión de admirar un paisaje soberbio.

Frente a nosotros, los Picos de Europa. Sin palabras....
Desde el mirador de "EL Soplao", las vistas son una locura.

A la entrada del la cueva pudimos ver las esculturas de unos mineros, en bronce, que rinden homenaje a los trabajadores de la antigua mina de La Florida. Esta cueva fue descubierta en 1908 por los mineros durante la explotación de minerales como la blenda y la galena, cuando perforaron una galería llamada "La Isidra". Está considerada una de las grandes maravillas de la geología. 
Un tren minero nos entró en la cueva, el recorrido comienza en una antigua galería de la mina. Fue una experiencia muy interesante.
El nombre de "El Soplao" se refiere a la fuerte corriente de aire que sentían los mineros al perforar una galería y comunicar con otra, con diferente presión y oxígeno. La importancia de esta cueva a nivel mundial es por la gran cantidad de estalactitas y estalagmitas, que llegan a desafiar la gravedad. No se puede describir con palabras lo que pudimos ver. No hay nada parecido. Sólo he puesto una foto. No es posible poner más. Habría que volver....

Día 18:

CASTRO URDIALES:

Llegó nuestro último día en Cantabria y teníamos que conocer la Cantabria marinera. Es una Comunidad Autónoma tan espectacular que aunque la visites una y otra vez, siempre te vienes pensando en volver.

Comenzamos nuestra visita a Castro Urdiales bajo una fina lluvia que, pensando en el calor de nuestra tierra, la sentíamos con mucho agrado. Esta ciudad marinera es una de las más importantes y más bellas de Cantabria.
De origen romano, cuenta con un magnífico puerto, unas playas bellísimas y un patrimonio histórico y cultural impresionante. 
Castro Urdiales fue el gran puerto medieval de Castilla, que la comunicaba con Francia, Inglaterra y Flandes.

No podía faltar una foto para el recuerdo.
Seguimos caminando y descubriendo Castro Urdiales y llegamos a la Plaza de los Jardines. Allí pudimos ver una estatua de Ataúlfo Argenta, que fue uno de los directores de orquesta españoles de mayor prestigio y proyección internacional.
A los pies de la estatua de bronce de Ataúlfo Argenta, un poema de Gerardo Diego. Y a medida que nos íbamos moviendo por el lugar, podíamos escuchar grabaciones musicales. Una maravilla!!!
Seguimos caminando por el casco histórico de Castro Urdiales, también llamado Puebla Vieja, tiene origen medieval y fue declarado Conjunto-Histórico Artístico en el año 1978.
En la calle san Juan se conservan algunas casonas señoriales muy antiguas. Bajo el subsuelo de la Puebla Vieja se hallan los restos de la ciudad romana de Flavióbriga.
Seguimos caminando y nos fuimos acercando al  monumento gótico más importante de Cantabria, la iglesia de Santa María de la Asunción de Castro Urdiales.
La mandó construir Alfonso VIII de Castilla en el siglo XIII, aunque los trabajos se prolongaron hasta el siglo XV.
Fue construida sobre el lugar más alto de la Puebla Vieja, junto al castillo y el puerto. Fue declarada monumento nacional en 1931.
Es un templo de estilo gótico con las características propias de este estilo, amplias naves, elevadas bóvedas, arbotantes y contrafuertes que soportan el empuje lateral de las bóvedas y el peso del edificio.
Es de planta basilical con tres naves y una altura considerable, 21 metros desde el suelo y tres niveles. Las bóvedas que cubren esta capilla mayor son de crucería simple. Las naves laterales se prolongan por detrás del altar en la girola, donde se encuentran las obras de arte más importantes de esta iglesia.
En esta capilla pudimos ver una magnífica imagen de la Virgen con el Niño, a tamaño natural. Es la imagen de la patrona, Santa María, cincelada en piedra y posteriormente policromada, es gótica, del siglo XIII.
Esta virgen tiene una altura de 1,70 y la encontraron unos niños que jugaban a la pelota, tras un fuerte balonazo que impactó en la pared de la iglesia, hizo posible que quedase al descubierto parte de la imagen de la Virgen, que permanecía oculta en un hueco del interior de ese muro. Fue descubierta en febrero de 1955.
En esta iglesia se utilizaron arcos codales, también llamados "arcos del miedo", incorporados en el siglo XVI. Estos arcos fueron añadidos como remedio para frenar la inclinación de los arcos de las naves laterales hacia la nave central.
Estos arcos reciben el nombre popular de "del miedo" debido a la función que hacían para evitar el desplome de los muros por el empuje de las bóvedas góticas.

La iglesia impresiona, parece una catedral.

Otra de las joyas de esta iglesia, en la capilla Carasa, es este magnífico Cristo de la Agonía, atribuido a  Zurbarán.
También pudimos ver un arcosolio, o un arco donde se alberga un sepulcro. Pertenece a un importante mercader de Castro Urdiales. Estaba cubierto por una importante lápida de bronce tallado, actualmente en el Museo Arqueológico Nacional.
En la entrada pudimos ver, como pilas de agua bendita, dos conchas marinas gigantes. Nos llamaron poderosamente la atención por ser naturales y por sus dimensiones.
Salimos de esta impresionante iglesia para seguir disfrutando de las vistas en Castro Urdiales.
Antes de marcharnos de allí, una última mirada al Cantábrico desde el rompeolas de Castro Urdiales.

LAREDO

Después de nuestra visita a Castro Urdiales nos fuimos hacia otra villa marinera, Laredo. Allí pudimos recorrer su Puebla Vieja, otro casco histórico maravilloso y asistir al Festival Laredo Hippie 2026. 
El centro de Laredo era una vuelta a los años 60, 70 y 80, con una estética propia de esos años. Había mercados, puestos de artesanía y una muestra gastronómica internacional. Actuaciones musicales por todos lados y concentración de coches clásicos decorados con motivos hippies. Muy curioso y muy entretenido.

Día 19:

LERMA:

Nuestro viaje llegaba a su fin, pero había que aprovechar hasta el último instante y seguir disfrutando. Y esta vez tocaba Lerma. Era la tercera vez que estábamos allí pero no la conocíamos bien. Y ahora, tocaba.

COLEGIATA DE SAN PEDRO

Quedamos con nuestro guía en la puerta de la Colegiata de San Pedro de Lerma para conocer esta magnífica Colegiata y, desde ella, la historia de la Villa Ducal de Lerma. La época de máximo esplendor de esta villa fue el siglo XVII, momento en el que Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, valido de Felipe III, levanta allí los principales monumentos de la villa.
Esta Colegiata se consagró en 1617 con grandes festejos a los que acudió el rey. Entramos por una sencilla portada de estilo herreriano, en la que pudimos ver una hornacina con la imagen de San Pedro y sobre ella el escudo ducal. La puerta es la original de 1616, de madera de pino y clavos de bronce.
Este magnífico retablo barroco se construyó entre 1690 y 1700. La pieza más importante de este retablo es el tabernáculo, fabricado en el primer tercio del siglo XVII,  de procedencia italiana realizado en cobre dorado con piedras semipreciosas como el jaspe y el lapislázuli. En la restauración descubrieron que el Cristo no es una talla de madera sino que está hecho de caña de maíz y papel.
Desde cualquier ángulo pudimos admirar su planta de salón, con tres naves, girola y bóvedas de crucería.
El Duque de Lerma logró que esta iglesia recibiera el rango de Colegiata, título que sólo podía otorgar el Papa, dependía directamente de Roma. Las monjas clarisas podían acceder a la Colegiata por dos balcones laterales que existen en la parte alta del presbiterio.
Conserva dos magníficos órganos construidos entre 1615 y 1617.
La estatua orante que está en un lugar destacado del presbiterio es la de D. Cristóbal de Rojas y Sandoval, tío del Duque de Lerma, arzobispo de Sevilla, quien tuvo la idea de la construcción de esta iglesia. Esa idea la hizo realidad su sobrino. Está diseñada por Pompeo Leoni.
Y pasamos a la sacristía donde seguimos admirando la cantidad de obras de arte que tiene esta Colegiata. Pudimos ver un precioso calvario y algunos retratos del Duque, pintados por Juan Pantoja de la Cruz. En uno de los retratos, el Duque se muestra vestido...de colorado?????
Pero de todas las piezas de la sacristía destaca esta bellísima mesa taraceada italiana, regalo del Papa Paulo VI.
Nos acercábamos al pasadizo y seguimos conociendo al Duque quien durante 20 años fue valido del rey. En esos años se hizo de inmensamente rico y gran parte de su fortuna la empleó en engrandecer Lerma dotándola de un patrimonio monumental extraordinario.
El Palacio Ducal se unía a la Colegiata mediante pasadizos atravesando la Plaza Mayor, los Arcos de Santa Clara y el Monasterio de la Ascensión, de esta manera el Duque podía acceder a la colegiata sin ser visto.
Y aquí, descansando, a la sombra, en la preciosa Plaza de Lerma, terminamos nuestra visita en la que conocimos la historia de esta villa, la de la Colegiata y la del Duque, y terminamos con la coplilla que se cantaba en aquellos días..."Para no morir ahorcado, el mayor ladrón de España, se vistió de colorado".
Nuestro viaje llegaba a su fin, con una última mirada a esta impresionante ciudad que siempre permanecerá en nuestro recuerdo. Pero antes de marchar teníamos que disfrutar de su exquisita gastronomía. Y mientras tanto, pensar en el siguiente viaje.

No quiero dejar pasar esta oportunidad para volver a dar las gracias a las compañeras y compañeros que hacen posible que estos viajes sean tan especiales. 
Gracias!!!! Os llevo siempre en el corazón.